El Imperio Real EstateCuadernos sobre vivienda y lugar
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Hipotecas en palabras simples

Un préstamo hipotecario es dinero prestado hoy contra una garantía sobre la vivienda y una serie de pagos futuros.

Diagrama de amortización: barras de cuota de altura constante en las que la porción de interés disminuye y la porción de capital crece con el tiempo.

Qué es exactamente una hipoteca

Se llama hipoteca al derecho de garantía que el prestamista inscribe sobre la vivienda. El préstamo y la garantía son dos cosas distintas que viajan juntas: el préstamo obliga a pagar, y la hipoteca permite ejecutar el inmueble si esa obligación no se cumple. Cancelado el préstamo, la garantía debe levantarse, y ese levantamiento también se inscribe.

Que la vivienda esté hipotecada no impide venderla, pero obliga a cancelar y levantar la hipoteca dentro de la propia operación, algo que se coordina en el acto de escritura.

Cómo se compone una cuota

En el esquema más común, la cuota es de monto constante y está compuesta por interés y amortización. Al principio, casi toda la cuota es interés y muy poco capital; con el tiempo la proporción se invierte. Esa es la razón por la que, después de varios años de pagar, la deuda pendiente puede parecer sorprendentemente alta.

De ahí se desprenden dos consecuencias prácticas. Alargar el plazo baja la cuota pero aumenta mucho el interés total pagado. Y un pago anticipado imputado a capital tiene más efecto cuanto antes se hace, porque elimina todos los intereses futuros de ese tramo.

Tasa fija, variable e indexada

Una tasa fija mantiene el interés durante la vida del préstamo: la cuota es previsible y el riesgo de que suban las tasas lo asume el prestamista, que lo cobra por adelantado en una tasa inicial más alta. Una tasa variable se ajusta según un índice de referencia: empieza más baja y traslada el riesgo al deudor.

En economías con inflación alta aparece una tercera familia: los préstamos indexados, donde el capital se actualiza por un índice y la tasa de interés es baja. Su ventaja es que hacen posible un préstamo largo que de otro modo no existiría; su riesgo es que la deuda crece en términos nominales y que el poder de compra del ingreso puede no acompañar al índice. Cualquiera de los tres esquemas es razonable o peligroso según qué tan estable sea el ingreso de quien paga.

La aritmética de la accesibilidad

Dos números gobiernan la decisión del prestamista. El primero es la relación entre el préstamo y el valor de la vivienda: cuanto mayor sea la porción financiada, mayor el riesgo y más caras las condiciones. El segundo es la relación entre la cuota y el ingreso, que fija un tope al monto prestado.

Conviene hacer esa cuenta con el ingreso estable y no con el mejor mes del año, y agregar del lado del gasto los impuestos, las expensas, los seguros y el mantenimiento. Una cuota que entra justo en el papel deja de entrar el primer mes en que el edificio vota una obra.

Qué mirar además de la tasa

Dos préstamos con la misma tasa nominal pueden costar bastante distinto. Los seguros obligatorios, los gastos de otorgamiento, la tasación, los cargos administrativos y las condiciones de cancelación anticipada forman parte del costo total y suelen resumirse en una tasa efectiva que es el número comparable.

También importa lo que ocurre si algo sale mal: qué margen de mora se tolera, con qué costo, y si existe alguna posibilidad de reformular el plan de pagos. Es la parte del contrato que nadie lee y la única que importa el día que hace falta.

Estos cuadernos explican cómo funcionan estos instrumentos en general y no constituyen asesoramiento financiero ni una recomendación sobre ningún producto concreto.